
Sempiterno.
Puesta en escena cuyo objetivo de incentivar otras formas de construir relaciones humanas basadas en el respeto e integración de la diversidad y multiculturalidad, a través de una obra que recupera testimonios de mujeres que viven el proceso de recuperación de un Trastorno de Conducta Alimentaria.
CRÉDITOS GENERALES
Dirección: Ingrid Cebada
Dramaturgia: María José Delgado
Intérpretes: María Fernanda Olvera,
María José Delgado
Diseño de dispositivos escénico: Aurelio Palomino
Asistencia de dirección: Itzel Loredo, Lucía Rosher
Valentina y Luciana son dos amigas inseparables, pero un cambio inesperado marca la vida de Luciana: después de descubrir que su amor platónico, Jota, está con otra, se sumerge en un trastorno de la
conducta alimentaria. Alejada de todos, se dedica a convertirse en una "verdadera princesa".

Valentina, incapaz de ayudarla, encuentra que Alma, el pez de Luciana, podría ser la clave para llegar a su amiga y ayudarla.

La dirección escénica de Sempiterno se articula a partir del trabajo corporal de las dos actrices, tomando como base premisas del teatro físico para expresar las emociones y sensaciones de los personajes en torno al Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA). La actuación se desarrolla dentro de un estilo realista, con el objetivo de construir un arco dramático complejo en ambas protagonistas.

En el espacio escénico, se plantea la degradación del orden en el entorno de Luciana como un reflejo de su mundo interno, donde su pez, Alma, simboliza el caos emocional que experimenta.
En contraste, Valentina mantiene una actitud más ecuánime y su espacio escénico permanece limpio, funcionando como un contrapeso a la realidad fragmentada de Luciana.
La combinación de ambos personajes da como resultado una obra con un ritmo dinámico, en la que los tintes de humor permiten aligerar por momentos la densidad del tema y la tragedia contemporánea que atraviesan las protagonistas.